
Henri Cartier Bresson – Salerno Francia- 1953
Invisible blanco de la pérdida, de alguna escondida.
Del sorpresivo encuentro y de la desilusión más grande.
Circular, falsamente encuadrada, dividida, fraccionada.
Juegos quiméricos. Siluetas perdidas, encuadradas. Encuadradas por todo lo que quedó adentro. Y todo lo que está por fuera.
Combates de aquella silueta, entre aquel juego, por algún sueño.
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